Nos adentramos en los cálculos, a través de unas historias
llenas de humor, humanidad y poesía, siempre
en un fondo matemático en el que entramos sin darnos cuenta,
y mejor dicho, con placer y satisfacción.
Los
números
también pueden hacer poesía, la
fantasía no está reñida con la precisión.
Pretendo que entréis en este mundo, no solo
con la intención de entenderlo si no también de disfrutarlo.
Aquí se
presentan números divertidos, números con mala suerte,
números humildes y números orgullosos, números
olímpicos, números glotones...; con una
lírica que muestra el mundo de las cifras con una imagen renovada.
Esta
obra es como aquellas insignificantes semillas, pequeñas y aparentemente
frágiles, que son capaces de desarrollar un árbol gigantesco
que proporciona frutos abundantes, sombra y placer sin fin.
El
espectáculo
está realizado con actores y títeres. El hilo conductor
es la manipuladora-actriz. Los protagonistas
son los números y las acciones son las operaciones matemáticas.