Delante mío tenía un grupo de adolescentes a mil revoluciones, como cualquier otro tutor/a del centro, con una diferencia; eran alumnos excluidos del sistema educativo porque no daban la talla ni en actitudes ni en el aprendizaje, yo desde la ternura de la profesión docente los nombro alumnos de CERCANIAS, alumnos de recorrido corto que alguna vez se les llama de segunda fila, condenados al fracaso escolar por problemas en la catenaria, porque no aprenden nunca a la hora, por ir a un ritmo más lento del esperado y por parar donde no hay estación para detenerse.
Estos alumnos lo tienen muy duro en un marco educativo y curricular muy encorsetado, pero son, alumnos del Centro escolar y para ellos vale la pena encontrar estrategias de que otra educación es posible, hay que aprender a educar desde el ojos del corazón, desde la ternura de dar oportunidades con mensajes positivos y entusiastas, de nuevas maneras de aprender, dando un marco de confianza, sabiendo esperar sin prisa, teniendo paciencia a la hora de esperar resultados, sabiendo escuchar, dejándolo para otro día, poniendo los listones móviles a su alcance ...
Para los alumnos de CERCANIAS volver a creer que él/ella tiene posibilidades de hacer alguna cosa más que hacer campanas o molestar a diestro y siniestro a cualquier miembro de la comunidad educativa, es un reto, un trabajo de enriquecimiento personal, de confianza con los profesores que creen en ellos/ellas, de sacar todo aquello que los cuece por dentro, como ellos dicen "los malos rollos".
Como profesores de CERCANIAS debemos cambiar de actitudes, de educarlos desde la base del diálogo, de la comunicación, de negociar, de poner límites, en definitiva marcarles un camino, donde ellos pueden dejar su huella, hacerlos ver que hasta ahora ya les ha ido bien estar en la acera y dejar pasar todas las oportunidades, ahora pueden volver a hacer camino con nosotros y con el proyecto, nosotros contamos con ellos / ellas.
Al principio cuesta. No se acaban de creer la oferta que les estás brindando, tienen miedo de confiar porque están acostumbrados en que al final los adultos los fallamos. Los primeros días, el primer trimestre, cuesta ver resultados. Los profesores nos desanimamos, cuando uno se hunde el otro le da ánimos y recetas que le han funcionado, pero poco a poco los alumnos se enganchan, es tan fácil!.Si realmente confías de verdad en ellos, se lo demuestras con tu manera de ser y actuar y eres capaz de darles tiempo para poder hacer este cambio, no dudan a volver a hacer camino dentro del proyecto.
Es un lenguaje pedagógico que está muy lejos de su mundo y en el cual se sienten fuera de juego. Realmente si somos capaces de dar coherencia en nuestra manera de actuar en nuestras actitudes y no nos rendimos a la primera de cambio, poco a poco, los alumnos nuevamente ven que hay alguien que les quiere ayudar como personas, empiezan a confiar en un adulto que no espera nada a cambio sino que lo que quiere es ayudarlos a tirar adelante para tener expectativas de futuro. A partir de este momento puedes dotarlos de un puñado de recursos personales, autoestima, asertividad, confianza, educación en valores, habilidades sociales, mediación de conflictos... que tienen a su alcance
Pero para poder ver cambio en las actitudes de los alumnos hace falta haberlos sorprendido, como profesores de CERCANIAS con proyectos educativos estimulantes, delante de los que sienten curiosidad y es desde esta perspectiva pedagógica que sale el proyecto de crear una COMPAÑÍA DE TÍTERES con alumnos adolescentes, etiquetados alumnos con fracaso escolar.
A partir de este momento y desde el proyecto se ayuda a los alumnos a sacarse las gafas de déficit, del algo que no funciona, de las discapacidades y se ponen las gafas nuevas de las potencialidades intentando desplegar todas sus capacidades de la forma más eficaz posible: educar desde la diversidad, con expectativas de futuro.
Y... a los alumnos, les ha crecido dentro suyo una sensación que les cuesta expresar en estos momentos, pero que a lo largo de los años no se la cogerá nadie, formará parte de aquellos recuerdos entrañables de los años en el instituto por qué han sido actores y actrices por unos días, cada uno con un papel único e intransferible capaces de sentirse imprescindibles lo que les ha hecho crecer en satisfacción personal, enriquecimiento de capacidades, pérdida del sentido del ridículo, cohesión de grupo ...
Y cada uno de ellos ha aportado su granito de arena al espectáculo. En la espontaneidad, la tranquilidad, la constancia, el esfuerzo de superación, la seguridad, la capacidad, la calma, la ilusión, la abertura, la personalidad, la serenidad, el optimismo, la firmeza. ... ¿Qué profesional no hubiese querido trabajar con estos creadores de espectáculos tan fantásticos?
En todas partes, donde han ido a presentar el espectáculo, los han esperado con ganas, han palpado la ilusión de los más pequeños, sus desasosiegos y sobre todo... los han aplaudido.
¿Ah queréis que os diga un secreto? ... ellos se han sentido importantes, eso de ser los protagonistas por unos días a quien no gusta!